
La Falda abrirá el calendario electoral el 14 de marzo de 2027 y el candidato oficialista Javier Montes enfrenta una paradoja: es el hombre elegido por Javier Dieminger para intentar retener el municipio, pero tendrá que cargar con una gestión que no llega con los mejores niveles de aprobación. Mientras tanto, trascendieron movimientos políticos para que su candidatura tambien consiga el aval del Panal.
En la mitología griega, Atlas fue condenado a sostener sobre sus hombros el peso del cielo. En política, algunas herencias pueden convertirse en una carga parecida. Algo de eso parece enfrentar el concejal Javier Montes en La Falda, donde el respaldo del intendente Javier Dieminger podría terminar siendo más un problema que una ventaja electoral.
Dieminger transita el final de su segundo mandato, sin posibilidad de reelección y con una gestión desgastada. Su apuesta para conservar el poder municipal es el concejal Javier Montes, aunque la relación política entre ambos presenta una particular contradicción.
Montes parece no estar muy convencido de reconocerse públicamente como el candidato del oficialismo y, al mismo tiempo, defender la gestión de Dieminger. Tampoco resulta sencillo encontrar definiciones políticas contundentes de quien aspira a conducir los destinos de La Falda. Sus declaraciones públicas son escasas y, cuando aparecen, suele mostrarse esquivo a profundizar sobre cuestiones políticas.
Pero hay otro dato que comienza a circular en el ambiente político. Según trascendidos, el exintendente de Huerta Grande Matías Montoto, quien mantendría aceitados vínculos con el Panal, estaría realizando gestiones políticas para conseguir que la candidatura de Montes sume el aval del peronismo provincial. Una versión que, de confirmarse, sumaría un ingrediente político importante al armado electoral faldense.
La paradoja es que Dieminger necesita que Montes gane para revalidar su gestión, mientras que Montes parecería entender que, para ganar, necesita tomar distancia del propio Dieminger.
Una cosa es recibir el respaldo de un intendente y otra muy distinta es tener que cargar con el peso de una administración en retirada, fuertemente cuestionada y desgastada. Y si a esa mochila se le suman eventuales acuerdos con el peronismo, Montes tendrá otro desafío: explicar políticamente qué representa y de qué lado pretende jugar.