Casa Grande: sospechas de sobreprecios, falta de transparencia y una “comuna familiar”

Desde sectores de la oposición de Casa Grande expresaron una fuerte preocupación por lo que consideran un manejo poco transparente de los fondos públicos durante la gestión del jefe comunal Miguel Moreno. Las críticas apuntan principalmente a presuntos sobreprecios en una obra pública, falta de acceso a la información y un marcado esquema de nepotismo político dentro de la administración comunal.

Uno de los puntos más cuestionados es la construcción de una pileta municipal de 15 metros por 5, cuyo costo final —según estimaciones opositoras— habría alcanzado los $100 millones.

“Los números no cierran”, sostienen desde este sector, recordando que durante 2024 la comuna recibió un aporte provincial del FOCOM cercano a los $30 millones, cifra que —afirman— “era lo que tendría que haber costado la obra”.

Según denunciaron, posteriormente la Provincia habría enviado otros $30 millones debido a que la pileta aún no estaba terminada en pleno contexto electoral. Sin embargo, aseguran que la obra siguió acumulando gastos hasta alcanzar una cifra que consideran “desmedida”.

“La comuna nunca llamó a licitación y tampoco tenemos acceso a facturas de materiales ni comprobantes de mano de obra”, afirmaron desde la oposición, cuyos integrantes prefirieron mantener sus nombres en reserva por temor a represalias.

Pero las críticas no terminan en la obra pública. También apuntan a lo que describen como una “comuna familiar”, con fuerte presencia de allegados y vínculos directos dentro del esquema de poder local.

En ese sentido, se puede comparar la situación con otros casos conocidos en Punilla y publicados por VOX “el poder conyugal de los Minardi en Tala Huasi” o “la PYME familiar que supo construir Ciserone en San Antonio”.

Según denuncian, en Casa Grande existe un “gobierno bicéfalo” encabezado políticamente por Miguel Moreno y su esposa, Magali Olmos, quien —aseguran— tiene una fuerte influencia en las decisiones comunales pese a no ocupar formalmente un cargo ejecutivo, más allá de desempeñarse en el PAICOR, por ser «esposa de».

A esto se suma la participación de la hija de ambos, Mia Moreno, actual secretaria de prensa de la comuna, y la relación familiar entre Ariel Zárate —capataz, encargado de distintas áreas y hombre de confianza del jefe comunal— y la tesorera comunal Gabriela Luchini, quienes son pareja.

Para este sector opositor, “la falta de transparencia, los supuestos sobreprecios y el nepotismo político empiezan a levantar sospechas que puedan estar rozando la corrupción».

Mientras tanto, crecen los pedidos para que la gestión comunal haga pública toda la documentación vinculada a la obra cuestionada y detalle el destino de los fondos provinciales recibidos.

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