Cosquín. El Festival convertido en un ring ideológico.

La falta de agua y una impronta kirchnerista que genera cortocircuitos con la plaza, el intendente Raúl Cardinali enfrenta su crisis más temprana. El Festival, convertido en un ring ideológico.

Por Redacción Vox Punilla

El Festival Nacional de Folklore de Cosquín siempre fue una caja de resonancia de la realidad argentina. Pero en su edición número 66, la mística del «Grito de Cosquín» parece haber sido reemplazada por el murmullo de la indignación vecinal. Mientras las luces del Próspero Molina iluminan a artistas de marcada agenda ideológica, en los barrios de la capital nacional del folklore el malestar corre por un carril mucho más seco: la falta de agua.​

El actual intendente, Raúl Cardinali, atraviesa su bautismo de fuego bajo una lupa implacable. Su origen político —forjado en las filas del kirchnerismo y apadrinado por el exsenador Carlos Caserio— es hoy el principal flanco de ataque de una oposición y una ciudadanía que no le perdonan la «extranjerización» de la agenda local.

El escenario como trinchera​

La polémica estalló con fuerza durante las primeras lunas. El poeta Hugo Rivella y la cantante Luciana Jury (sobrina del icónico Leonardo Favio) fueron los protagonistas de los momentos más tensos. Las alusiones despectivas hacia la figura del presidente Javier Milei y las críticas al macrismo no fueron recibidas con aplausos unánimes. Por el contrario, el abucheo del público a Jury y el rechazo a un «bis» marcaron un termómetro social claro: el espectador de Cosquín, que paga su entrada en un contexto de crisis, no busca adoctrinamiento, sino cultura.​Desde los sectores críticos acusan a Cardinali de «motorizar» estas intervenciones para posicionar un perfil de resistencia política, utilizando la estructura del festival más importante de la provincia como plataforma personal y partidaria.

​Gestión sedienta

​Sin embargo, el mayor desafío de Cardinali no está sobre las tablas, sino en las cañerías. Vecinos ofuscados han hecho oír su reclamo: “Sería bueno que se preocupe por los vecinos que no tenemos agua, en vez de hacer política con el Festival”.

​La paradoja es absoluta. Mientras el intendente intenta sostener un dis5curso alineado con un modelo nacional hoy «caído en desgracia» tras la derrota electoral de 2023, la realidad territorial le exige soluciones básicas. Cardinali, quien se impuso por menos de un punto sobre la oficialista Andrea Montes, gobierna sobre un piso de cristal. Su alineamiento actual con el Gobierno Provincial parece más un matrimonio por conveniencia para garantizar la supervivencia financiera que una convergencia de convicciones.

Un futuro bajo sospecha

El kirchnerismo cordobés, diezmado y en retirada, encuentra en Cosquín uno de sus últimos refugios institucionales en Punilla. No obstante, si la gestión de Cardinali no logra separar la militancia del escenario de la eficiencia en el servicio público, el costo político podría ser definitivo.

​En la plaza, los abucheos a los artistas militantes son una advertencia; en las calles, el grifo seco es una sentencia. Cosquín ya no solo discute folklore; hoy discute si su intendente está gobernando para la tribuna o para los vecinos que le dieron, por un margen mínimo, la llave de la ciudad.

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