
Aunque la consigna era el bajo perfil, VOX PUNILLA pudo confirmar que el gobernador Martín Llaryora pasó por Cabalango en un movimiento que está lejos de ser casual.
Con el calendario electoral ya corriendo en segundo plano pero ordenando cada movimiento, el peronismo cordobés empezó a aceitar su maquinaria territorial y, sobre todo, a reactivar un engranaje clave: la juventud.
El encuentro reunió a unos 400 jóvenes de la capital provincial, en una convocatoria que, es formativa, tambien tuvo aroma a reagrupamiento político. En ese contexto, la aparición de Llaryora no solo buscó mostrar cercanía, sino también marcar conducción en un segmento donde distintos sectores empiezan a disputar influencia.
El encuentro en Cabalango deja varias lecturas. Por un lado, un oficialismo que no quiere regalar territorio generacional. Por otro, un gobernador que empieza a caminar fino para evitar fisuras internas mientras consolida liderazgo hacia adentro.
El encuentro seguirá hasta mañana y tendrá otro gesto político de peso con la presencia del intendente capitalino Daniel Passerini. No es solo una visita: es parte de una escenografía donde el mensaje es claro —la conducción baja, ordena y muestra músculo.