
Hace menos de dos meses, Ariel Moyano pedía en redes menos odio, menos violencia y más “amor”. El mensaje sonaba impecable. El problema es que algunos vecinos no olvidan.

A info@voxpunilla.com llegó documentación que pone ese discurso frente al espejo: dos exposiciones policiales de la época en que Moyano era concejal, donde se describen episodios de comportamiento violento. En ambos casos, las involucradas fueron mujeres y que podria encuadrarce en un comportamiento de misoginia del jefe comunal.

Las exposiciones no constituyen una condena penal. Pero políticamente el contraste incomoda: el dirigente que hoy reclama convivencia y «amor» es el mismo al que ahora le desempolvan antecedentes de situaciones conflictivas que rozan la violencia de genero.
Y hay otro dato que suma ruido. Dentro del municipio persisten acusaciones sobre el disciplinamiento hacia empleados que se animan a cuestionar públicamente la gestión o expresar posiciones incómodas, un caso ejemplo es la de la empleada Cintia Peters que se animó a cuestionar las condiciones de la obra de gas que Moyano intenta imponer. El resultado de éste caso ya fue publicado anteriormente por este medio.

Mientras Moyano intenta instalar una narrativa de paz y «amor». Sus vecinos, en cambio, le recuerdan que en política el pasado no desaparece porque cambie el discurso.