
La visita del gobernador bonaerense Axel Kicillof a Cosquín dejó mucho más que fotos institucionales y discursos culturales. Detrás del convenio firmado con el intendente Raúl Cardinali, el verdadero ruido político estuvo en otro lado: la tensión cada vez más visible entre el jefe comunal coscoíno y el ex senador Carlos Caserio.
La escala de Kicillof en la ciudad folklórica formó parte de la agenda federal que el mandatario bonaerense comenzó a desplegar para consolidar volumen político de cara a un eventual proyecto presidencial. Bajo el paraguas de un “convenio cultural”, el encuentro reunió a varios intendentes y jefes comunales de Punilla. Sin embargo, todas las miradas terminaron posándose sobre la fría convivencia entre el cardinalismo y la tropa caserista.
Según pudo reconstruir VOX, la invitación protocolar cursada desde el municipio de Cosquín jamás incluyó formalmente a Caserio. El dato no pasó inadvertido en un escenario donde las heridas políticas todavía siguen abiertas.
La raiz del cortocircuito entre Cardinali y el caserismo se profundizó semanas atrás, luego de la publicación exclusiva de VOX donde, durante un asado político con una decena de jefes comunales del pj, se habría “votado” informalmente al próximo presidente de la Comunidad Regional Punilla. En aquella mesa chica, el ganador terminó siendo el jefe comunal de Mayu Sumaj, Fabián Flores, dejando relegado al intendente coscoíno.
Desde entonces, la relación entró en una virtual guerra fría. La Comunidad Regional continúa sin presidente y el clima interno se volvió cada vez más áspero. Incluso, Cardinali llegó a amenazar con abandonar el organismo regional mediante una ordenanza que sigue en «stand by» sobre su escritorio.
En ese contexto, la presencia de Caserio en Cosquín tuvo más lectura política que institucional. Los saludos medidos, las miradas tensas y la distancia evidente entre ambos sectores quedaron expuestas, pese a los intentos forzados por sostener una postal de unidad.
Ni siquiera la visita de Kicillof —hoy principal figura nacional del espacio y armado político de Caserio en Córdoba— logró acercar posiciones entre el intendente de Cosquín y el ex senador. En Punilla, la interna ya dejó de ser silenciosa.