
La política tiene esas fotografías que no necesitan demasiada explicación. Cambian los candidatos, cambian los partidos, cambian las camisetas. Algunos dirigentes, simplemente, cambian de góndola.
El espacio, integrado por radicales, peronistas, funcionarios y exfuncionarios, parece tener una extraordinaria capacidad de adaptación. Primero hubo acercamientos al llaryorismo, después al radicalismo, más tarde al cordobesismo y ahora, con el viento libertario soplando sobre Punilla, algunos decidieron arrimarse a Gabriel Bornoroni.
La escena ocurrió durante la recorrida del diputado nacional por el Valle, acompañado por su par Gonzalo Roca. En Villa Carlos Paz aparecieron varios integrantes del heterogéneo lote.
Allí estuvieron los históricos “soldados” de Mario Decara: Gustavo Pereyra; el edil de San Antonio, supuestamente opositor, Roberto Grigione; y el exconcejal capillense Marcelo Rodríguez, eterno candidato a intendente, que carga con un dato difícil de conseguir incluso haciendo un esfuerzo: según registros relevados por VOX, durante sus tres períodos como concejal no registra un solo proyecto de ordenanza presentado. Una constancia envidiable.
También se dejaron ver el exjefe comunal de Tanti Luis Azar, hoy concejal radical y, al mismo tiempo, funcionario del gobierno provincial peronista; y Néstor Cuello, a quien Decara intentó instalar, sin demasiado éxito, como referente radical del departamento.
Para entenderlo desde la ideología hace falta un posgrado. Desde la lógica del poder resulta bastante más sencillo. Si las convicciones no consiguen unir, los cargos, contratos y lugares en las listas suelen demostrar una extraordinaria capacidad de persuasión.
La pregunta que sobrevoló anoche fue: ¿Estos dirigentes le suman o le restan a LLA en Punilla?, la respuesta no tardo y un libertario de la primera hora respondió con una frase que prácticamente escribió el final de esta nota: “depende de los cargos y contratos que les den”.