«Punilla Crece»: la política del reciclaje permanente.

Hay nombres que generan expectativas. Y después está «Punilla Crece». En política, los nombres suelen elegirse con cuidado, buscan transmitir una idea, una expectativa, una promesa. «Punilla Crece» eligió un verbo que remite al futuro. Sin embargo, basta observar quiénes integran ese espacio para advertir una paradoja: más que un proyecto de crecimiento, parece la expresión más acabada del reciclaje permanente de la política departamental punillense.

El espacio reúne a ex intendentes, ex funcionarios y dirigentes que, durante décadas, ocuparon distintos lugares dentro del estado. Cambiaron los gobiernos, cambiaron los partidos, cambiaron los discursos, pero ellos permanecieron. Es difícil encontrar en esta fotografía una verdadera renovación. Más bien parece la reunión de una generación política que todavía no acepta que el poder también tiene fecha de vencimiento.

La contradicción se vuelve todavía más evidente cuando se observa que varios de sus integrantes hoy enfrentan políticamente a los mismos dirigentes que alguna vez señalaron como sus sucesores. Ayer eran «la renovación». Hoy son «el problema».

Varios intendentes suelen resumir a éste grupo con una frase contundente «un club de jubilados que no quieren soltar la teta del estado», expresan varios jefes comunales de Punilla.

La composición de este espacio también refleja contradicciones. Radicales, peronistas, vecinalistas y socialistas conviven bajo un mismo paraguas político. Esa diversidad podría ser una fortaleza si existiera un proyecto común. Pero, visto desde afuera, cuesta encontrar una propuesta que los unifique más allá de la oposición a los gobiernos actuales.

Hay intendentes que los describen como una dirigencia sin identidad política estable, que cambia de alianzas según las oportunidades de poder. En otras palabras, sostienen que privilegian los cargos y los contratos por encima de las convicciones ideológicas.

La principal crítica que les hacen varios intendentes es que su brújula política parece orientarse más por las oportunidades que por las ideas. Ayer podían trabajar para un espacio, hoy para otro y mañana para un tercero. Radicales, peronistas, socialistas o vecinalistas: para sus detractores, el sello importa menos que la posibilidad de seguir ocupando un lugar en el Estado.

Los nombres son conocidos: Matías Montoto, Gabriel Musso, Patricia Cicerone, Luis Azar, Néstor Cuello, Omar Ferreyra, Marcos Arce, Guillermo Chiclana, Gustavo Pereyra, Tato Tabares, Lucas Véliz, Eduardo Mozzi, Marcelo Rodríguez y Mario Decara. Nombres por demás conocidos en sus localidades.

Lo único que parece «Crecer» en este espacio, no son las ideas, sino la lista de dirigentes que, elección tras elección, se reciclan para intentar regresar a la posición que alguna vez ocuparon. En la política, existe una regla: cuando un espacio presenta a los mismos protagonistas de siempre, deja de proyectar futuro y comienza a comercializar nostalgia.

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