Santa María de Punilla: una «amenaza» salvó el cajero que la gestión quería dejar caer.

El conflicto se desató tras la decisión del Banco de la Provincia de Córdoba (Bancor) de avanzar con una reestructuración de servicios que incluía el retiro de cajeros automáticos en distintas localidades. La condición para mantenerlos era concreta: que los municipios asumieran un costo cercano a los 1.700 dólares mensuales.

En ese marco, —el esposo de la actual intendenta Silvia Rocchietti, actual secretario de gobierno y exintendente Dardo Zanotti, aparecio como principal articulador— se había optado por no afrontar ese gasto. Traducido a la vida cotidiana: los vecinos de Santa María de Punilla iban a tener que trasladarse hasta Cosquín para realizar operaciones bancarias básicas.

Pero semanas atrás, esa decisión encontró un freno inesperado dentro del propio edificio municipal. En la oficina de Zanotti, el concejal opositor Javier Mateo tomó conocimiento de la negativa y lanzó una frase que descolocó a Zanotti:“Si vos no vas a pagar el costo del cajero automático, lo voy a pagar yo de mi propio peculio”, disparó Mateo.

A partir de allí, lo que no se había resuelto por criterio administrativo se resolvió por conveniencia política. Zanotti recalculó el escenario, midió el costo de quedar expuesto y decidió dar marcha atrás. Finalmente, el municipio asumirá el pago y el cajero automático permanecerá en la localidad

En paralelo, la figura de la intendenta Silvia Rocchietti, esposa de Zanotti, volvio a quedar completamente corrida del episodio. Sin intervención visible, su rol volvió a quedar bajo cuestionamiento. En términos barriales «pintada».

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