𝗗𝗼𝗰𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗮 𝗼𝗳𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗣𝗮𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝘀𝗲 𝗿𝗲𝗽𝗶𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝘂𝗹𝘀𝗲𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗮𝗹𝗮𝗿𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗹𝗮𝘀𝗲𝘀.

Como una escena ya conocida del calendario político y sindical cordobés, el inicio del ciclo lectivo vuelve a estar atravesado por la negociación salarial entre el Gobierno provincial y los docentes nucleados en la UEPC.

Luego de que la propuesta salarial presentada por el Ejecutivo fuera rechazada por unanimidad en las asambleas docentes, el gremio aguarda que en los primeros días de la semana el Centro Cívico acerque una oferta superadora que permita destrabar el conflicto.

La dinámica no es nueva. Se repite casi como un ritual de cada marzo: el gobierno pone una oferta sobre la mesa, el gremio la considera insuficiente y endurece su postura, y la negociación se estira hasta que aparece una segunda propuesta que acerca posiciones.

En ese tira y afloje se juega no solo el salario docente, sino también la necesidad política del oficialismo de garantizar el normal inicio de clases. En el sindicato advierten que la oferta anterior quedó rápidamente desactualizada frente al escenario inflacionario y sostienen que esperan una recomposición que acompañe el costo de vida.

Mientras tanto, en el Gobierno provincial miden cada movimiento con cautela: una mejora salarial implica impacto directo en las cuentas públicas, pero también en el clima social y político del arranque del año escolar.

Así, la postal vuelve a repetirse: gobierno que ofrece, gremio que tira de la cuerda y una negociación que se estira hasta encontrar un punto de equilibrio. Si la historia reciente sirve de antecedente, todo indica que el acuerdo llegará después de una nueva propuesta sobre la mesa.

Mientras tanto, la figurita de cada comienzo de clases vuelve a aparecer en Córdoba: una pulseada que todos conocen, donde cada parte presiona, pero donde casi siempre —tarde o temprano— alguien termina cediendo.

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