Sospechas mutuas tensan la interna radical.

La disputa por el control partidario de la UCR en Córdoba comenzó a levantar temperatura política.

En medio de conjeturas cruzadas, denuncias anticipadas y acusaciones de “operaciones”, distintos sectores del radicalismo se posicionan frente a una posible renovación de autoridades o incluso una interna partidaria que podría exponer las fracturas que atraviesan al centenario partido.

El conflicto se desarrolla entre dos dirigentes con territorio político propio: el ex intendente de Arias, actual legislador provincial y presidente del bloque radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, y el intendente de Mina Clavero, Luis Quiroga, quiénes se perfilan como figuras que podría disputar la conducción del comité provincial.

Días atrás, Gvozdenovich adelantó que impulsará una denuncia por presunto peculado contra el denominado el Panal, al sostener que desde el oficialismo provincial se estarían utilizando recursos del estado para “operar” e influir en la vida interna del radicalismo. Según el dirigente, la supuesta estrategia buscaría instalar a Quiroga como figura competitiva para presidir el partido.

Sin embargo, la trama política no se detendría allí. Dirigentes consultados por este medio también apuntan a movimientos dentro de la propia Legislatura provincial. El nombre que aparece en esas versiones es el de Letizia Allocco, funcionaria cercana a la vicegobernadora Myrian Prunotto. Según estas fuentes, durante varios días se habrían utilizado recursos institucionales para enviar flyers y convocatorias a intendentes y dirigentes radicales con el objetivo de fortalecer la convocatoria a un acto encabezado por Quiroga.

El encuentro político se realizó anoche en un hotel de la ciudad de Córdoba y reunió a legisladores provinciales como Dante Rossi y Sebastián Peralta, además de intendentes, presidentes comunales y dirigentes de distintos puntos de la provincia.

Consultado por este medio, Quiroga rechazó de plano las acusaciones y atribuyó el clima interno a prácticas que —según dijo— terminan deteriorando la convivencia partidaria.

“Estas actitudes sectarias dentro del radicalismo son similares a la grieta del kirchnerismo. Si no pensás como ellos, inmediatamente te convertís en enemigo”, sostuvo el intendente. “Parece que los únicos que tienen razón son ellos, con una casa radical totalmente cerrada”, agregó.

El jefe municipal de Mina Clavero fue más allá y respondió a las sospechas de intervención externa con una metáfora política: “Cuando dicen que nuestra lista está operada desde el Panal, uno podría pensar que el ladrón cree que todos son de su misma condición”.

Quiroga también buscó despegarse de cualquier vínculo con el oficialismo provincial. “A mí no me opera nadie y mucho menos el oficialismo. Tengo las pelotas necesarias y ellos lo saben. No tengo doble discurso”, afirmó, recordando además que su gestión municipal se ha caracterizado —según dijo— por mantener una postura crítica frente al peronismo provincial.

En esa línea, sostuvo que el desarrollo de Mina Clavero se realizó mayormente con recursos locales. “El 95% de las obras en Mina Clavero las hicimos con fondos propios”, aseguró.

Finalmente, el intendente dejó abierta la posibilidad de judicializar el proceso partidario si no se define un calendario claro para elegir autoridades. “Si no hay certezas sobre la fecha de internas, iremos a la Justicia Electoral para dirimir la situación”, advirtió.

Mientras tanto, la interna radical suma capítulos y vuelve a colocar a la UCR cordobesa en una encrucijada conocida: entre la necesidad de renovación y el riesgo de profundizar divisiones que, históricamente, han debilitado su competitividad electoral en la provincia.

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