𝗧𝗿𝗮𝘀 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗗𝗶́𝗮𝘇, 𝘀𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗽𝘂𝘁𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗥𝗲𝗴𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗣𝘂𝗻𝗶𝗹𝗹𝗮.

La salida de Fabricio Díaz de la presidencia de la Comunidad Regional Punilla abrió una nueva instancia de negociaciones políticas entre los intendentes del departamento, en un escenario donde la rosca ya comenzó a activarse y todavía no hay definiciones claras.

El jefe municipal de Capilla del Monte, actualmente con pedido de licencia tras su desembarco, en un cargo de segunda linea del gabinete del gobernador Martín Llaryora, dejó vacante un cargo que, aunque institucional, tiene un peso político relevante dentro del mapa departamental.

La presidencia de la Comunidad Regional no es un lugar menor. Allí confluyen los intendentes de Punilla y se discuten políticas comunes, pero también se teje buena parte de la ingeniería política del departamento. Por eso, la vacante no pasa desapercibida y despierta interés —y cautela— entre varios mandatarios.

Según explican algunos intendentes que integran la Comunidad Regional, no existe un reglamento formal que establezca quién debe ocupar la presidencia, aunque sí hay “usos y costumbres” que se fueron consolidando con el tiempo.

“El mandato suele durar dos años y la representación se da en alternancia: primero un peronista, después un radical, y la designación se resuelve por votación”, señalan desde el ámbito de la Comunidad Regional.

Bajo esa lógica, y teniendo en cuenta que Díaz pertenece al peronismo, todo indicaría que la conducción debería recaer ahora en un intendente radical. En ese esquema, el juecismo aparece con menor peso territorial en el departamento, ya que solo cuenta con un jefe municipal: Daniel Spadoni.

𝗟𝗼𝘀 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗺𝗽𝗶𝗲𝘇𝗮𝗻 𝗮 𝘀𝗼𝗻𝗮𝗿.

Dentro del radicalismo comenzaron a mencionarse algunos posibles candidatos. Entre ellos aparecen Eduardo Reyna, de Bialet Massé, Emiliano Paredes, jefe municipal de Tanti, y aunque lejanos, pero no descartados podría entrarJavier Dieminger, de La Falda e incluso algunos se atreven a mencionar a Silvia Rocchietti intendenta de Santa Maria de Punilla, aunque por lo bajo, aclarando que dependerá de las negociaciones que lleve adelante su propio marido Dardo Zanotti, es quien manda y decide en los hechos sobre los destinos de Santa Maria de Punilla.

Sin embargo, en las últimas horas trascendió que ni el tanteño Paredes, ni Reyna de Bialet Massé, estarían demasiado interesado en asumir la conducción del organismo regional, al menos en esta etapa.

En ese escenario comenzó a mencionarse otro nombre: el del intendente de Cosquín, Raúl Cardinali. Distintos dirigentes consultados no descartan esa posibilidad e incluso señalan que podría contar con el aval del propio radical Paredes, lo que abriría una alternativa dentro del radicalismo.

Por ahora, nada está cerrado. La definición podría llegar en las próximas semanas, pero mientras tanto la conversación política entre intendentes ya empezó a intensificarse.

𝗨𝗻 𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗶𝗻𝗳𝗹𝘂𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀

A la discusión interna también se suma otro factor que podría incidir en el escenario político de Punilla: el “caserismo”.

El ex senador Carlos Caserio viene trabajando políticamente alineado con el kirchnerismo y mantiene vínculos con el espacio que impulsa la figura de Axel Kicillof a nivel nacional.

En paralelo, su hija, Mariana Caserio, actualmente la vicepresidencia del ERSEP, desde donde algunos dirigentes consideran que intentará sostener presencia política dentro de la C.R.P., solo con el «apellido» del padre.

Con la presidencia de la Comunidad Regional vacante, la discusión recién empieza. Y en Punilla, donde los equilibrios políticos suelen ser frágiles, nadie descarta que en las próximas semanas aparezcan nuevos nombres o movimientos que terminen reconfigurando el tablero.

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