
En política casi todo está inventado. O al menos eso parecía hasta ahora. El ex diputado nacional Rodrigo de Loredo decidió romper con la liturgia clásica de los actos partidarios y realizó un lanzamiento político tan llamativo como inusual para los códigos tradicionales de la política cordobesa.

Aunque formalmente los tiempos electorales todavía están lejos —la justicia electoral marca otro calendario—, en términos políticos el dirigente radical activó su carrera hacia la gobernación de Córdoba en 2027.Pero lo que dejó más comentarios en el ambiente político no fue solamente el mensaje, sino la forma.Lejos del clásico acto con atril, banderas partidarias y discursos extensos, el evento tuvo luces psicodélicas, música electrónica y una estética más cercana a un festival que a un plenario político. Un escenario que rompió con la liturgia histórica de la Unión Cívica Radical.
Entre citas filosóficas y críticas al gobierno provincial que encabeza Martín Llaryora, De Loredo dejó una definición que no pasó desapercibida:“No voy a bajar mi candidatura a gobernador de Córdoba”.
La frase fue celebrada por dirigentes, legisladores e intendentes radicales que acompañaron el acto y que interpretaron el mensaje como la confirmación de que el radicalismo quiere volver a disputar seriamente el poder provincial.
El yerno del histórico referente radical y ex candidato a gobernador Oscar Aguad— también dejó definiciones sobre el armado opositor que imagina para 2027.
De Loredo habló de la necesidad de construir un gran frente opositor, pero marcó una línea política clara: el radicalismo debe encabezarlo. Y si eso no ocurre, planteó una alternativa que seguramente abrirá debate dentro del arco opositor: una interna abierta entre radicales, el espacio de Luis Juez y los libertarios para que “sean los cordobeses los que decidan” remarcó.
En su discurso también hubo lugar para los mensajes hacia adentro del partido. El dirigente reclamó unidad en el radicalismo, aunque advirtió que el oficialismo provincial buscará “seguir comprando dirigentes”, una crítica directa a la estrategia política del poder cordobés.
Sin embargo, más allá de las definiciones políticas, lo que seguramente quedará en la memoria del mundillo político será la estética del lanzamiento.
Porque si algo dejó en claro el acto de De Loredo es que la política también empieza a jugar en el terreno del espectáculo. Y esta vez, el lanzamiento no fue con marcha partidaria ni bombos: fue al ritmo de DJs.
Para el radicalismo, el 2027 ya se empieza a jugar al ritmo de la música electrónica.