Moyano blanquea y sale del “clóset político”

En política, las medias tintas duran lo que dura la conveniencia. Después, llega el momento de definirse. Y ese momento parece haber llegado para el Intendente de San Antonio de Arredondo, Ariel Moyano.

Lo que durante su campaña y su tiempo en la gestión fue un secreto a voces, terminó de confirmarse en una postal concreta: la reunión encabezada por Carlos Caserio en Villa Carlos Paz, con intendentes del Valle de Punilla conectados vía Zoom con Axel Kicillof. Un encuentro que no fue solo protocolar, sino el punto de partida de un armado político para las aspiraciones nacionales del gobernador bonaerense.

Ahí, sin demasiados rodeos, Moyano dejó de jugar a dos puntas y decidió blanquear: su alineamiento con el kirchnerismo ya no es táctico, es político y abierto.

El dato no es menor. San Antonio de Arredondo no es territorio fértil para esa identidad. Con una tradición marcadamente radical, el electorado local ha sido históricamente refractario a las expresiones más duras del kirchnerismo. Por eso, hasta ahora, el intendente había optado por moverse en las sombras, sin exponerse demasiado por esa ideología política.

Moyano no solo mostró su posicionamiento actual. Su trabajo silencioso junto a Natalia de la Sota en las últimas elecciones, no pasaron desapercibidas para los operadores del Panal, que ya lo empiezan a observar con desconfianza.

El problema —o el desafío— es otro: cómo impacta este sinceramiento en términos electorales. Moyano llegó al poder con el respaldo del peronismo cordobés, un esquema que históricamente ha buscado diferenciarse del kirchnerismo. Este corrimiento no solo reconfigura su perfil político, sino que también puede abrir frentes internos. No sería extraño que empiecen a aparecer reproches, silencios incómodos o apoyos que se enfrían.

Del otro lado, la oposición radical parece más espectadora que protagonista. Sin conducción ni estrategia clara, deja un terreno fértil para que el oficialismo avance, incluso con movimientos de riesgo.

Con la reelección en el horizonte, el intendente decidió dejar de especular y empezar a jugar fuerte. En San Antonio, la incógnita ya no es qué piensa Moyano. La verdadera pregunta es cuánto le va a costar haberlo dicho en voz alta en un electorado que tiene en la memoria fresca los hechos de corrupción mas resonantes de la historia contemporánea Argentina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *