
La discusión parecía técnica, pero terminó tocando una fibra personal. En medio de la avanzada del gobierno de Javier Milei para derogar la Ley de Etiquetado Frontal, quien salió a marcar posición fue el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros. Y no lo hizo desde la teoría política ni desde un despacho: habló desde una historia de vida atravesada por la obesidad y el miedo a la muerte.
La polémica volvió al centro de la escena luego de que la Casa Rosada enviara al Congreso un proyecto para eliminar la ley sancionada en 2021, que obliga a colocar octógonos negros en productos con exceso de azúcares, grasas, sodio o calorías.
Quinteros decidió involucrarse públicamente y utilizó la red social X para cuestionar la decisión del gobierno nacional. El tema no le resulta ajeno. Durante años enfrentó una obesidad severa que lo llevó a pesar cerca de 145 kilos y que, según reconoció en distintas oportunidades, lo dejó “al borde de la muerte”.
Detrás del funcionario duro, del ministro que suele ocupar la agenda por operativos, narcotráfico o inseguridad, aparece una historia mucho más humana. Una pelea silenciosa contra el cuerpo, contra los hábitos y contra las consecuencias físicas que deja una enfermedad.
Porque cuando alguien que atravesó una obesidad extrema toma posición, el debate cambia de tono.