

Algunas de las «memes» en las redes sociales.
Por Redacción Vox Punilla.
La bronca dejó de ser privada y se volvió pública. En el barrio Vertientes de Arredondo, más de 100 familias decidieron escrachar en redes sociales al intendente Ariel Moyano tras meses —y ya más de un año— de promesas incumplidas en torno a la obra de agua.
Los vecinos gestionaron, el municipio cobró.
El dato que enciende la mecha política es concreto: en enero de 2025, cinco vecinos —que prefieren no dar sus nombres por temor a represalias— lograron activar un fondo provincial por $70 millones a través del programa FOCOM. El esquema era claro: el dinero debía ingresar al municipio para ejecutar la obra. De ese monto, la gestión Moyano recibió dos desembolsos de $20 millones, quedando el resto sujeto a nuevas gestiones formales del Ejecutivo local. Aquí aparece la acusación más fuerte: según los vecinos, el intendente no movió un dedo para conseguir los fondos. Fueron ellos quienes golpearon puertas en la provincia. “Nosotros conseguimos la plata. Él solo tenía que ejecutar la obra”, repiten en el barrio. Sin embargo, más de un año después del primer desembolso, la obra sigue en estado de “veremos”. No hay cronograma oficial y no hay explicaciones públicas convincentes.
Promesa electoral que hoy incomoda
El agua fue una promesa de campaña cuando Moyano era opositor. Hoy, ya en el poder, esa bandera se transformó en un flanco político. Los vecinos advierten que, si el intendente no asume la ejecución, están dispuestos a avanzar por sus propios medios. La frase que se escucha en el barrio es directa:“Si no la hace el municipio, la vamos a terminar nosotros.” El mensaje trasciende lo administrativo. Es una interpelación directa al liderazgo político de la gestión.
El dato que enciende la indignación
La situación se volvió aún más sensible cuando comenzó a circular una versión incómoda: el propio intendente es vecino del sector y, según testimonios barriales, recibiría agua en su domicilio mediante el camión municipal, incluso en días no laborables.De confirmarse, el cuadro político sería explosivo: mientras el barrio reclama por una obra estructural, el jefe comunal resolvería su necesidad con recursos municipales. En tiempos de crisis hídrica, la percepción pública pesa tanto como los papeles.
El agua como prueba de gestión
En política local, el agua no es solo infraestructura: es credibilidad. Y hoy, en Vertientes de Arredondo, el grifo cerrado se convirtió en el símbolo más contundente del desgaste de una administración que prometió soluciones y todavía no mostró resultados.
Los vecinos ya no piden anuncios. Exigen gestión.