
El dirigente radical Orlando Arduh, hasta hace poco viceministro de Gobierno, fue confirmado en la Defensoría del Pueblo. La decisión no es administrativa: es política. En el entorno del ex legislador aseguran que su misión será ampliar la estructura territorial del “cordobesismo” en un año preelectoral donde cada punto porcentual puede definir el tablero.
Arduh no es un recién llegado. Fue legislador provincial, jefe de campaña de Mauricio Macri en Córdoba y, desde su paso por el Ministerio de Gobierno, articuló con intendentes de extracción radical, vecinalista y del pro que orbitan fuera del oficialismo provincial. Esa red hoy vuelve a escena, pero con un objetivo más ambicioso: “tributar” electoralmente a la canasta del oficialismo.
Antecedente que pesa.
En la última elección legislativa nacional, el espacio Provincias Unidas, que llevó como principal figura a Juan Schiaretti, obtuvo en total 28,32% de los votos en Córdoba. Según dirigentes cercanos a Arduh, el armado territorial que encabezó fue determinante: más de 130 intendentes —radicales y vecinalistas no oficialistas— blanquearon su respaldo a la candidatura de Schiaretti.
El dato fino en la rosca política es el siguiente: sumando los porcentajes obtenidos en cada una de esas localidades, ese entramado territorial habría aportado 8,9 puntos al total de Provincias Unidas. La comparación fue inmediata: Natalia de la Sota cosechó 8,7%. En otras palabras, el “aparato” no oficialista articulado por Arduh habría rendido incluso más que una candidatura de peso propio.
Más allá de la lectura técnica, el mensaje fue político: el territorio organizado vale tanto como una figura con apellido histórico.
La Defensoría como plataforma
El desembarco en la Defensoría del Pueblo no pasa inadvertido. Se trata de un organismo con capilaridad provincial, presencia institucional y capacidad de diálogo transversal. En clave política, es una plataforma ideal para aceitar vínculos locales y consolidar lealtades.
Un dirigente juecista lo sintetizó sin eufemismos: “En un año preelectoral y donde a ninguna fuerza política le sobra nada, armadores como Arduh son los que te marcan la diferencia”.
La lectura en el radicalismo es ambivalente. Algunos ven una fuga silenciosa de cuadros hacia el esquema del peronismo provincial; otros lo interpretan como pragmatismo puro en tiempos donde la identidad partidaria cede frente a la lógica del poder territorial.
Lo que viene
El desafío será replicar —y ampliar— el esquema de 2023/25. En un escenario fragmentado, con oficialismo y oposición midiendo fuerzas en cada municipio, el objetivo es claro: consolidar una red de intendentes y referentes que, llegado el momento, ordenen el voto local en favor del proyecto provincial.
Arduh vuelve al centro del tablero. Y en la política cordobesa, cuando el territorio empieza a moverse, nadie puede mirar para otro lado.