De la convicción al cargo: la feria de conversos que armó Esteban Aviles

La lógica es incómoda, pero evidente: en la política carlospacense, las convicciones duran poco. Después, se negocian. Y en esa feria, el precio ya no se oculta: se paga en cargos.

Entre el negocio de cambiar de bando a cambio de un cargo y el voraz apetito del “avilesismo” por sostener el control del poder en Villa Carlos Paz, se consolida una lógica tan simple como cruda: la continuidad política garantizada a través de cargos rentados. Cargos que, por cierto, quedan muy lejos de aquellas lealtades declamadas cuando esos mismos dirigentes se presentaban como opositores a Esteban Avilés.

La feria de conversos es amplia y larga. Dirigentes que supieron construir discursos críticos, pero que encontraron en las ofertas rentadas del oficialismo una razón suficiente para cambiar de vereda. Incluso el propio Esteban Avilés, con un historial de cambios de camiseta, parece haber perfeccionado el método: absorber adversarios y convertirlos en funcionarios.

El caso del Defensor del Pueblo, Víctor Curvino, resulta particularmente sensible por el rol institucional que ocupa. Un cargo que, ejercido con independencia, debería ser una herramienta clave para los vecinos, pero que en la práctica termina siendo un soldado político, que habla, piensa y ejecuta lo que Avilés decide. Lejos quedaron aquellas críticas opositoras de Curvino cuando era candidato. Hoy, con un oneroso salario, Curvino parece haber entregado aquellos valores por el cargo.

Otro ejemplo es el de Sebastián Guruzetta, actual concejal del oficialismo. Llegó al Concejo dentro de una alianza opositora que llevaba como candidato a intendente a Rodrigo Serna. En aquel momento, sin carta orgánica vigente, el candidato a intendente podía asumir como concejal si alcanzaba los porcentajes necesarios. Sin embargo, tras la renuncia de Serna a la banca que le correspondía, Guruzetta asumió como concejal opositor… un rol que apenas sostuvo por unos meses antes de convertirse en un férreo defensor de Aviles, con los beneficios que eso implica.

La lista continúa. Rubén López, ex concejal opositor, tambien de la misma cantera de Serna, quien pese a su formación jurídica ocupó durante años la Secretaría de Salud Municipal; Marcelo Cuevas, que ingresó como concejal del PRO y terminó alineado con el oficialismo, hoy con un cargo en Carlos Paz Gas; Laura Orce, ex concejal peronista que accedió a un cargo vitalicio como jueza de Faltas; y Natalia Lenci, quien dejó atrás su rol opositora radical para integrarse al esquema oficial, en un acuerdo que —según trascendidos— incluyó también un lugar rentado para su expareja.

La lista sería larga, pero vale algunos referentes del transfuguismo político carlospacense para saber porque Aviles sigue en el poder. Hoy la historia se repite y ya hay quienes miran con especial atención a una integrante del bloque opositor que ya habría arreglado ser parte del avilesismo rentado. Algunos miran un color «amarillo», otros miran una deportista muy «corredora». La historia promete más capítulos de lealtades líquidas.

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